Pedro Pablo Cámara: “El artista debe proteger su identidad”

Pedro Pablo Cámara Toldos en Lamucca de Prado

Está comprometido con la creación contemporánea, como demuestra en su último disco, con el que explora los recursos del saxofón con la complicidad de algunos compositores españoles como José María Sánchez Verdú o José Luis Torá. Le preocupa la escasez de público en España, pero, para él, no todo vale para llenar las salas.

Como el urogallo o el lince ibérico, para Pedro Pablo Cámara el público de la música clásica está en peligro de extinción en España.

– El público consume música a todas horas, pero no música clásica – me dice señalando a un altavoz de techo que nos martillea con algo que parece reguetón –. Falta integración de la música en la sociedad.

Nos hemos encontrado en un restaurante de la calle Prado. Pedro lleva ya cuatro años con un pie en Madrid, desde que enseña en la Katarina Gurska, tras un largo período residiendo en Basilea. Me sigue desgranando su visión mientras disfrutamos de una harira muy distinta de las sopas que tanto he disfrutado en mis viajes a Marruecos. Habla con la calma de quien no parece tener prisa ni tampoco nada que demostrar.

La formación profesional es mejor en España.

Para él, no faltan amantes de la música, aunque sí gente a la que apremie la necesidad de profundizar en ella. “Es cuestión de educación y de nivel cultural”, dice. Cuando le pregunto por la música y los conciertos en Suiza, me explica que allí hay menos músicos profesionales, pero un mayor número de aficionados, y está convencido de que esto último se debe al nivel de la educación musical en la escuela, mucho más alto que en España. “Sin embargo, aquí la formación profesional es mejor”, afirma.

Para él, las políticas de gestión cultural en España son deficientes por no decir inexistentes. Sin formación, las personas pierden la necesidad de conocer. Sin conocer y sin ansias de cultura, la música clásica solo alcanza a las minorías:

– Por desgracia, esa carencia en la educación básica hace que pocos entiendan lo que escuchan, porque no han aprendido a apreciar. Para mí es imposible disfrutar de la sinfonía en sol menor de Mozart sin entender el mensaje, sería un disfrute de  la belleza auditiva únicamente, y no tanto del significado, de las emociones, de los afectos…

Por eso, no es optimista sobre la perspectiva de los músicos en España. “Lo tienen difícil, las plataformas son reducidas”, me dice. Y por experiencia sabe que los músicos deben remar muy fuerte y luchar duro si deciden crear oportunidades y promover conciertos ellos mismos.

Así que, ¿qué pueden hacer los músicos para crear público? Pedro lo tiene claro:

– El formato de concierto tradicional está obsoleto, el músico debe mostrarse como una persona más, el público se ve condenado a la pasividad porque les obligamos a estar quietos y concentrados durante el tiempo que dura un concierto, con esa sensación de no poder ni respirar. Para mí eso es muy antiguo.

Pedro está en contra del viejo concepto de “público en butaca y artista en escenario”, y procura que la gente se sienta cómoda en sus conciertos. Busca darles una experiencia enriquecedora, el formato debe promover que el espectador asimile y aprecie lo que escucha.

Y tengo curiosidad por saber qué hace él en concreto para conseguirlo:

– Yo explico las obras, e intento romper la barrera con mi actitud cercana y mi forma de vestir. No me gustan los uniformes, y no veo necesidad de ponerse un esmoquin si nadie del público lo lleva. Lanzo preguntas al público, como “¿han escuchado alguna vez música contemporánea?”

– ¿Y qué suelen decirte? –pregunto entre risas.

– Al público le suele incomodar que se le interpele, pero siempre hay alguien que quiere participar, y ello ayuda a relajar el ambiente. La idea es hacerles partícipes del concierto. El formato de concierto clásico está agotado.

Procuro cuidar la escenografía y la iluminación.

Y continúa, mientras emprende ya el segundo plato:

– También procuro cuidar la escenografía, sobre todo si se trata de teatro musical, como ocurre en nuestras representaciones con Opera Lab Berlin. Siempre cuido la iluminación, la considero muy importante.

Al mismo tiempo, es tajante en un aspecto:

– No hay que ser ajeno a lo que el público quiere, pero el intérprete no debería alterar su esencia para dárselo. Programadores e intérpretes no debemos dar solo lo que el gran público pide, si no, solo tocaríamos grandes éxitos –vuelve a señalar el altavoz, que ahora nos regala algo parecido a Marc Anthony–.

Prosigue con una reflexión sobre la identidad del artista, defiende con firmeza y serenidad que el artista proteja su identidad:

– Imagina lo que nos habríamos perdido si Picasso hubiera hecho caso a los que le pedían que hiciera cuadros realistas. Picasso fue Picasso por hacer lo que quiso como artista.

Y solo con mirarnos, nos ponemos de acuerdo en cerrar la entrevista: dos tiramisús y dos cafés reclaman toda nuestra atención.


Pedro Pablo Cámara es uno de nuestros saxofonistas más activos. Ha contribuido de manera importante a ampliar el repertorio español para saxofón, y vive un momento excepcional tras el reciente lanzamiento de Solitaire, un disco doble publicado por IBS, el tercero ya con este sello. Ha ganado más de 20 competiciones internacionales y fundado diferentes agrupaciones de cámara. Ha tocado como solista con algunas de las mejores orquestas y directores, como Simon Rattle.

Más información sobre Pedro Pablo Cámara:
Web: http://www.pedropablocamara.com
Facebook: https://www.facebook.com/pedropablo.camaratoldos
Twitter: @CamaraPedroP
Instagram: pedropablocamara

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