Como pianista, busca maneras de llegar al público sin abandonar las raíces de la música clásica. Emprendió el proyecto de crear una nueva radio especializada, y, cuatro años después, es un medio consolidado que está contribuyendo a que miles de jóvenes se conviertan en aficionados.

El eslogan de Clásica FM es «elige lo que te emociona». Y probablemente sea esa la clave para que la música clásica atraviese esa dura capa que ella misma se ha fabricado a lo largo de los dos últimos siglos. De eso quiero hablar con Mario Mora, pianista que, junto a otros músicos jóvenes, emprendió el proyecto de lanzar una radio especializada en música clásica hace ya cuatro años. Nos hemos encontrado en una tranquila cafetería de Huertas.

– Es una satisfacción saber que la mayoría de nuestros oyentes tienen menos de 35 años, y que un 30% está por debajo de los 25. Es en esa franja de edad donde está el mayor vacío de consumo de música clásica, y donde más necesitamos trabajar. Claro que el hecho de que sea un medio de Internet condiciona la audiencia, pero es estupendo haber alcanzado las 75.000 descargas mensuales y saber que una parte importante de esas descargas son de jóvenes. Muchos de ellos están entrando en la clásica a través de nuestra radio.

la clave del éxito de Clásica FM es que es diferente.

Siento admiración por los emprendedores como Mario, aunque pienso que todos los músicos profesionales lo son de una u otra forma.

– La gente nos decía que ese hueco estaba ya cubierto, pero mira, ahora somos una alternativa consolidada para acercarse a la música clásica en España, y funciona muy bien. Tenemos colaboradores estupendos y ambiciosos, casi todos músicos profesionales. La única ambición de todos es contribuir a la difusión de la música clásica.

– ¿Por qué crees que habéis tenido este éxito?

– Porque somos diferentes, hablamos de música clásica como de cualquier tema, política, fútbol… sin corsés. Intentamos ser divulgativos sin adoctrinar, buscamos poner la semilla del interés. Hay plataformas en las que se pueden escuchar las obras completas, nosotros damos aperitivos y dejamos al oyente con ganas de seguir escuchando.

me interesan los nuevos formatos de concierto.

Tenemos suerte de estar tranquilos, somos los únicos clientes de la cafetería, y la conversación se desarrolla con una estupenda fluidez. Le recuerdo a Mario que hace cuatro años fue él quien me entrevistó para Clásica FM en Segura de la Sierra con su equipo de audio portátil. Fue la primera vez que yo visitaba Música en Segura, y para él también fue la primera vez que tocaba allí. Los dos estábamos encantados, Música en Segura es un festival diferente.

– Yo también busco cosas diferentes como público, pero evito lo extravagante. Soy de los músicos que van a conciertos con asiduidad, y disfruto de cosas como «Lo Cortés no quita lo Gallardo» que se ha hecho hace poco en El Ateneo. También voy mucho al Auditorio Nacional, a veces voy por el intérprete, y otras por el repertorio, escucho mucho a la OCNE. Me interesan también los nuevos formatos de concierto, gente que experimenta y se arriesga.

Comentamos con entusiasmo su última aventura con David Broncano, uno de los «Duólogos» de Conde Duque, que continúan hasta el 7 de abril. Fue un éxito de crítica y público, con lleno los dos días. Le digo que creo que una de las virtudes de ese formato fue romper los moldes de la clásica de una manera divertida y al mismo tiempo divulgativa. Para mí, el momento más irreverente y divertido fue cuando David comentó una Rapsodia de Brahms como si fuera un comentarista de fútbol, hablando por encima de la interpretación de Mario.

– Sabemos que muchos de los asistentes volvieron a casa con ganas de buscar música clásica y escucharla –me dice. Hasta recibimos algún mensaje posterior de gente que fue por David, y al día siguiente estaban buscando vídeos míos en Youtube.

como concertista, mi mayor ambición es ofrecer calidad, huyendo de lo espectacular.

– ¿Cómo planteas tus conciertos habitualmente?

– Depende mucho del contexto. Si puedo, empiezo con una pieza breve, por ejemplo una sonata de Soler, y después pido permiso al público para hablarle y explicar algo del programa. El programa es fundamental, procuro que haya un hilo conductor. Los pianistas consagrados pueden hacer batiburrillo; yo busco una conexión entre las obras y la explico. En la mayoría de mis conciertos, incluyo algo de música española, y mi mayor ambición es ofrecer calidad, huyendo de lo espectacular.

Mario me comenta que está convencido de que la calidad se palpa, incluso los oyentes menos avezados la perciben. Así que no es necesario ser rompedor en lo musical para gustar, es mejor romper por el formato de concierto cuando sea el caso. Hablamos de la capacidad de comunicación de los músicos clásicos, e inevitablemente surge el nombre, ese nombre:

– Si ahora salieras a la calle con un micrófono y preguntases a la gente cuál es su pianista de referencia, la mayoría diría James Rohdes, y me da rabia, la verdad. Es un activista genial, hace una labor social estupenda concienciando sobre un problema silenciado durante mucho tiempo, y debería concentrar sus esfuerzos en eso. Cuando le vea dar charlas en colegios tendrá mi aplauso.

– ¿Crees que hace daño a la música clásica?

– No, qué va, pero no debería vender lo que hace como un concierto de piano, igual que nosotros no presentamos los Duólogos como un recital. Pero en fin, es bueno que haya gente que le dé vidilla a la música clásica, alguien que la agite y genere debate. Es necesario.

si alguien toca gratis, otros lo tendrán difícil para cobrar algo.

Quiero saber cómo ve el mercado de conciertos para los intérpretes jóvenes:

– Por desgracia, no hay mercado para todos. Hay más de 20 conservatorios superiores en España, de los que salen graduados entre 40 y 50 pianistas al año. Deben entender que hay salidas más allá de la interpretación y de la enseñanza, salidas que están por explorar, algunas ya se están explorando.

Me acuerdo de la campaña #NoTocamosGratis que lideró Clásica FM hace unos años.

– Supongo que esa presión es la que provoca que muchos acepten tocar gratis, pero durante mis años en Inglaterra vi claramente los efectos que eso tiene. Si alguien toca gratis, otros lo tendrán difícil para cobrar algo. Incluso tú te estás perjudicando a ti mismo, porque te devalúas. Es un proceso que destruye el ya maltrecho mercado de la música clásica.

Cerramos la entrevista y vamos dando un paseo hasta Las Cortes. Por el camino, Mario me cuenta su ir y venir entre Madrid y Albacete, donde pasa la mitad de cada semana. Allí es profesor en el Conservatorio Superior. Es un día soleado de febrero y decido quedarme a comer en Madrid. Por suerte, Mario tiene una buena recomendación para mí: al fin y al cabo, estamos en su barrio.

MARIO MORA ha sido ganador de más de 30 premios nacionales e internacionales de piano, entre los que destacan primeros premios en concursos como Making Musik for Young Artists (UK), Concurso Internacional de Piano de Lagny (Francia), Concurso Infanta Cristina Premio Loewe-Hazen, Concurso Permanente de Juventudes Musicales de España, etc.; y mantiene una intensa labor como concertista en Europa, América y Asia, habiendo actuado como solista con formaciones como la Orquesta de Radio Televisión Española, la Orquesta Sinfónica de Valencia, la Orquesta Sinfónica de Dulwich o la Orquesta Filarmónica de Hanoi, entre otras muchas. Recientemente ha lanzado su segundo CD con la discográfica KNS con música de Albéniz, Granados, Falla y Liszt. Paralelamente a su carrera concertística, Mario Mora desarrolla una labor comunicativa, siendo fundador y director de Clásica FM Radio, y pedagógica, formando parte del cuerpo de catedráticos del Conservatorio Superior de Música de Castilla-La Mancha.

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