Es compositor de algunas de las obras españolas y contemporáneas para piano más interpretadas actualmente. Ha sido testigo y agente activo del desarrollo musical de España durante los últimos 40 años, y nos da una perspectiva positiva de esa evolución.

Miguel Bustamante recuerda bien un concierto en el Auditorio Nacional en el que Zubin Mehta dirigió la tercera de Beethoven. Había presenciado muchos de sus conciertos y esperaba que este también fuera algo grande. Pero le decepcionó.

– Fue una interpretación rutinaria que no me aportó nada, una lástima. Sin embargo, el día anterior había disfrutado de verdad escuchando un concierto de cámara en una sala pequeña, sin nada de esa aureola que dan los grandes nombres, pero con músicos estupendos.

Yo llegué unos minutos más tarde que él al Café de Oriente, y al saludarnos volcamos por accidente el zumo de melocotón que él tenía a medio beber. No nos pusimos de acuerdo sobre quién había sido el responsable, cada uno se echó la culpa a sí mismo.

Sería la tercera o cuarta vez que hablábamos, y la primera que nos citábamos. No nos conocíamos demasiado, pero eso no tiene mayor importancia cuando uno se encuentra con alguien como él. Miguel Bustamante es una de esas personas que acogen a las personas.

– Puede que los grandes nombres y la música orquestal tengan más atractivo para el público, pero yo disfruto cada vez más con la música de cámara y los conciertos poco convencionales. Procuro explorar y descubrir.

Y no me sorprende. Un breve repaso a su trayectoria es suficiente para ver que Miguel Bustamante es alguien inquieto y en una búsqueda continua. A los 49 años, cuando ya tenía una carrera como pianista, productor y asesor musical, emprendió un nuevo camino como compositor publicando su primera obra.

La música parece haber sido mucho más que una profesión para él. Sigue componiendo, pero fuera de su actividad profesional, se le puede ver en multitud de conciertos y actos en Madrid y otras poblaciones. Miguel es la persona que conozco que asiste a más conciertos.

– Me parece algo injusto que solo se hable de atraer al público joven, los mayores también tienen que poder disfrutar de la música. Por regla general, es un público más culto, y muchos están abiertos a descubrir música nueva. El futuro de la música también está en los mayores, en el COMA [Festival Internacional de Música Contemporánea de Madrid] solemos tener mucha gente de más de sesenta años. Al fin y al cabo, todos envejecemos. Yo fui público cuando era niño y joven, ahora sigo siéndolo a mis setenta años. Y seguiré, mientras pueda.

es buena idea combinar música contemporánea y clásica en el mismo programa.

– ¿Qué puede hacer la música contemporánea para seducir al público?

– La música de siempre limita de algún modo la divulgación de la contemporánea. Creo que es buena idea combinar música contemporánea y clásica en el mismo programa. Y no pensemos que la música de hoy es solo atonal. En el COMA tenemos obras de muy diversas tendencias, incluso algunas neotonales, todos los años.

Reímos con el chiste de los dos compositores que salen a saludar al terminar una obra atonal, demostrando que al menos uno de ellos no sabía distinguir su propia obra. Miguel me dice que alguien lo contó como algo cierto, pero que él lo considera simplemente una maldad, algo gracioso.

– En cualquier caso, no tiene por qué existir esa barrera entre el público y la contemporánea, creo que a veces se crea interesadamente. Solo es cuestión de ofrecer buenas obras y bien interpretadas.

Siempre me ha fascinado particularmente la relación entre intérpretes y compositores, y Miguel me refiere un artículo que escribió hace años en el que compara las obras musicales con bebés, y a los compositores con sus madres. Así como un padre o una madre pueden engañarse pensando que ese ser es una extensión de sí mismos, el compositor tiene que aceptar que, una vez creadas, sus obras dejan en alguna medida de pertenecerle. Las obras cobran vida propia según cómo las sientan y comprendan sus intérpretes.

la labor del intérprete es fundamental para la difusión de la música contemporánea

– Si quieres hacer obras de arte, no debes pensar en cuánta gente acabará escuchándolas. Claro que a los compositores nos gusta comunicar y ser bien recibidos por el público, pero para eso es igualmente importante que el intérprete sienta y asimile nuestras obras. Cuando las integra en su mente casi como si fueran propias, entonces puede llegar la felicidad para todos. La labor del intérprete es fundamental.

Miguel menciona con cariño a Carlos Marín Rayo, quien con 16 años se sintió conmovido por su ’Diabolus in Musica’ y lo aprendió e interpretó gracias a su maestra Mariana Gurkova. Hoy, ocho años después, sigue tocando la obra con la misma entrega.

Quiero saber si se puede vivir de la composición, y Miguel me cuenta lo que decía Antón García Abril cuando era catedrático en el Conservatorio de Música de Madrid:

el COMA es un pequeño milagro

– Decía «si quieres ser compositor, búscate un trabajo». Es casi un milagro vivir de la composición de música culta, son muy pocos los que lo consiguen. La música contemporánea no se promueve suficientemente, podría programarse mucho más. Es una lástima que la Orquesta Sinfónica y Coro de RTVE ya no programe tanta música española y contemporánea como antes, por ejemplo. El COMA es un pequeño milagro que sale adelante gracias al esfuerzo de compositores e intérpretes, además del apoyo del Ayuntamiento, la Comunidad de Madrid, la Real Academia de BB.AA. y la SGAE, que suelen ceder sus salas. Antes, cuando existía el Centro de Difusión de la Música Contemporánea, había mayor continuidad, se programaba mucha música contemporánea en el Auditorio 400 del Reina Sofía. En algunos países la situación es algo mejor, pero es difícil salir adelante solo con la composición.

Sin embargo, tiene una visión positiva de la evolución de las cosas:

– La situación de la música clásica ha mejorado mucho estas últimas décadas. Cuando era joven, solo había unas pocas orquestas de buen nivel: la ONE, la Sinfónica de RTVE, la Orquesta Ciudad de Barcelona y quizá alguna más. Ahora hay bastantes orquestas de muy buen nivel. La creación de la JONDE fue trascendental, como lo fue que se introdujera más y mejor enseñanza de cuerda en los conservatorios profesionales y elementales en un momento en que faltaban violines, violas… y casi sobraban estudiantes de piano.

ahora se puede hacer una carrera sin salir de España

Nos traen el zumo de Miguel y mi café.

– Los conservatorios no tenían orquestas de alumnos, y ahora las hay excepcionales, como por ejemplo la del Conservatorio Superior de Aragón. Hace años, solamente se estudiaba música de cámara al final de los estudios de instrumento y ahora se puede hacer desde los primeros cursos. Antes, era importante estudiar fuera de España; ahora, se puede hacer una carrera aquí si eliges bien dónde y con quién. Como hizo Javier Perianes, por ejemplo, quien tuvo como maestros a Ana Guijarro, durante años, y después a Josep Colom.

– ¿Y puede que ese incremento en el número de conservatorios, orquestas, etc esté muy por encima de la demanda de música clásica en España?

– Es verdad que hay muchos profesionales excelentes ahora y que la mayoría se ha sentido más o menos en el aire al terminar sus estudios, pero hay que darse cuenta de que la música no consiste solamente en llegar a ser gran solista, director o compositor. Hay mucha vida interesante en otras partes. Ciertamente en la música de cámara, en agrupaciones instrumentales o corales diversas, en el trabajo con la danza y el ballet, en la composición de otras músicas, en la enseñanza…

Bebe un poco de zumo y concluye:

– Es un error poner el objetivo demasiado alto, esto provoca frustración. No hay que pretender ser solamente una gran figura, es mejor estudiar porque se quiere aprender, en primer lugar, y disfrutar con ello. Luego se irá descubriendo hasta dónde se puede llegar. Trabajo serio y riguroso sí, naturalmente, pero con realismo y amor a lo que se hace.

los programadores deben contribuir a descubrir nuevos valores

Quiero saber cómo piensa sobre los programadores:

– Está claro que les interesa más traer a figuras de gran renombre como Anne Sophie Mutter, por ejemplo, que a músicos de aquí, que piensan que atraen menos. Tendrían que buscar no solo provecho económico inmediato, sino desarrollar también una labor cultural. Uno de los objetivos de los programadores debería ser descubrir nuevos valores.

Acabamos recordando el homenaje que se le brindó en la SGAE en noviembre del año pasado, y las excelentes interpretaciones de Carlos Marín Rayo, Mariana Gurkova y Alejandro Bustamante, su hijo. La sala se llenó de amigos y admiradores.

Miguel ha tenido el detalle de traerme el último CD de Alejandro Bustamante, editado por IBS Classical, con obras de compositores españoles contemporáneos.

– Le va muy bien. Ha seguido su camino, y es mucho más conocido que yo −me dice con una abierta sonrisa.


Miguel Bustamante fue asesor musical de Radio Clásica durante 33 años, participando en multitud de grabaciones y transmisiones musicales. Fue productor musical de más de medio centenar de discos compactos del sello RTVE Música, entre los cuales se encuentran los ocho volúmenes de la serie Grandes Pianistas Españoles aparecidos entre 2003 y 2007. Responsable en 1986-87 del Servicio de Educación Musical de la Comunidad de Madrid, participó en la gestación de los Conservatorios de la Comunidad de Madrid y, simultáneamente, creó y dirigió los Ciclos de Cursos sobre Enseñanza Profesional de la Música. La casi totalidad de su catálogo está dedicada a la música para instrumentos solos y a la música de cámara. Sus obras se han interpretado en España, Alemania, Portugal, Italia, Gran Bretaña, Holanda, Estados Unidos, México, Cuba y Japón.

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